El diario urbanocomunidad y protección civil
22 sept
2 min de lectura
Especialistas y brigadistas llaman a superar la indolencia ciudadana y consolidar
capacitaciones.
A solo unas horas de que la Ciudad de México vuelva a paralizarse con el simulacro y la alerta sísmica de este 19 de septiembre, la conversación sobre la preparación ciudadana regresó al debate público. Durante una reunión convocada por Grupo Cicadehp especialistas, brigadistas y sobrevivientes analizaron el estado del urbanismo y la seguridad ante fenómenos naturales.
La jornada estuvo marcada por relatos directos de quienes vivieron la emergencia. Jessica Maravilla, integrante del equipo de capacitación de Cicadehp, recordó que en septiembre del año 1985 su padre permaneció atrapado durante más de siete horas junto a su madre entre los escombros del edificio de la Secretaría del Trabajo, en Río de la Loza y Vértiz.
Mantenerse despiertos e interactuar en la oscuridad fue clave para su rescate, experiencia que definió su trayectoria en las brigadas de protección civil hasta su jubilación.
Por su parte, Carlos Julián Dolores Amantes, director de Cicadehp, evocó su participación en el servicio militar durante 1985. Señaló que emergencias como la de San Juanico en 1984 y el terremoto de 1985 obligaron al país a sentar las bases de la normatividad actual y de las estructuras de acero modernas.
El equipo técnico advirtió que la tecnología sirve de poco si los simulacros se ven como un simple trámite. Si bien la ley exige dos ejercicios al año a las empresas, destacaron que la preparación debe ser constante e integrar cinco fundamentos clave: combate de incendios, evacuación y rescate, primeros auxilios, atención a personas vulnerables y una comunicación clara que evite el pánico.
Ante cuestionamientos sobre la evacuación en edificios verticales de alta densidad cuando el tiempo de la alerta es insuficiente, los expertos
puntualizaron que intentar bajar con prisa incrementa el riesgo de estampidas. En esos escenarios, recomendaron replegarse de inmediato en zonas de menor riesgo como columnas o trabes estructurales, alejándose de los ventanales y esperar a que concluya el movimiento para evacuar.
En relación con la seguridad en microempresas y medianas empresas (PYMES), al igual que planteles escolares, la especialista sugirió conformar comisiones internas de dos a cuatro personas. Explicó que realizar recorridos mensuales por las instalaciones permite identificar salidas obstruidas u objetos mal asegurados, garantizando el cumplimiento normativo sin elevar los costos.
Al cierre de la sesión, los ponentes reiteraron que la conservación de la calma en los primeros 90 segundos resulta determinante en una urbe de más
de nueve millones de habitantes. Evitar el bloqueo de salidas y la saturación vehicular en calles sigue marcando la diferencia entre un desalojo efectivo y
una tragedia.
Con información de Mayte Martínez













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